domingo, 19 de julio de 2009

qué otra cosa vas a hacer?

esta noche 22 hs

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escuchá!!!



sábado, 18 de julio de 2009

cinco siglos igual

Ya en la puerta se alzan algunas voces críticas dentro del grupo: este lugar es muy caro. Una pareja que sale de cenar nos escucha discutir mientras decidimos. Entre los dos se aseguran de convencernos. No, tranquilos, si los platos se comparten, máximo 40 por cabeza. Ahora estoy segura que eran actores, contratados especialmente con el fin de atraer a los clientes indecisos como nosotros. Un gallego simpático nos hace pasar, aún cuando no hemos terminado de ponernos de acuerdo. Entramos y nos ubicamos en una mesa para ocho que parece estar preparada, esperándonos. Alguien dice: “rabas”, y antes de que podamos terminar de acomodarnos, aterrizan dos bandejas sobre la mesa. ¿Vino? ¿Tinto? ¿Norton? ¿Cabernet? Ya sale!!!, dice don Pepe, o sea cual fuese su verdadero nombre. Gran conspirador, ideólogo, estratega de toda nuestra cena. Enseguida reparte menúes para todos, a una velocidad desconcertante. La carta está repleta de platos, atiborrada de letras y colores, satura el estómago y la vista. ¿Cómo elegir algo entre tanta información? Por supuesto, es claro. La única solución es que el mozo decida por usted. A cada comensal, Don Pepe le pregunta: ¿paella? Todos asentimos, con miedo, sumisos, como chicos frente a una madre enojada, como miembros de la masa fascinados por un líder carismático. Se llevan los platos de las rabas, se llevan botellas vacías. Don Pepe ataca de nuevo. ¿Más agua? Una con gas, dos sin, ¿otra coca? Se vació el Norton ¿marchamos otro? A todo decimos que sí, a nada decimos que no. Viene la paella, poco arroz, mucho marisco, pollo, arvejas, los platos desbordan. Comemos felices, todavía nadie se dio cuenta de la gran conspiración de la que somos víctimas. Brindamos, cantamos un feliz cumpleaños. Hace calor y no se puede fumar, pero así y todo no me levanto a tomar aire. Algo me aferra a la silla. Y es lo mismo con los otros siete. Sobremesa, conversamos. Un segundón de don Pepe impone de nuevo las cartas en la mesa vacía, ¿un postre, un postrecito, algo dulce, gusta un postre? En ésa no caemos. Quizás porque hemos empezado a sospechar lo que sucede, aunque todos actuamos como si nada. Seguimos charlando, un poco tensos, con ese miedo que se comparte porque se sabe y no se dice. Alguien pide la cuenta. No sé cuándo sucede, supongo me distraje hablando con otro. La recibe el de la punta, pobrecito, mejor ni decir su nombre. Don Pepe ha desaparecido. Ahora gobierna el segundón. Es como si fuese la conquista de América y Hernán Cortés, una vez tomada la ciudad, se retirase a disfrutar de la victoria dejando a sus soldados ocuparse de los indios. El soldadito deja el ticket y nosotros, que fuimos encandilados por sus espejitos de colores, ahora vemos claro: tenemos que poner varios cientos de pesos para que nos dejen salir de ahí. Empiezan las cuentas, las billeteras se vacían, prestame, te debo, dame cambio. El segundón se lleva todo. Ni nos saluda. De Cortés, ni noticias, no vuelve a aparecer. Salimos, en silencio, a la ciudad vacía. Nos despedimos y cada uno por su lado. Me voy caminando a casa, pensando en Cortés. Miro entre los autos, a través las ventanas de los edificios. Lo busco. A ver si lo descubro en su guarida. A ver si aparece, el conquistador.

acercamiento alejamiento

Lucía sonríe. Le gusta lo que ve, le calienta lo que ve. Primero que nada los brazos. Esa forma que él tiene de ponerlos encima de la cabeza. Parece musculoso, pero sin exagerar. Tiene la medida justa de pelo en las axilas. Puede sentir el olor de su cuerpo mezclado con el desodorante de turno. Ni hablar de las manos. Lucía puede sentirlas, recorriéndole las plantas de los pies. Lo ve sin la remera, con esa panza incipiente que a ella la excita casi tanto como le irrita a él. Su cuerpo empieza a tensarse. Quiere besarlo. Le busca la boca, le mira cada detalle, como si no la conociera. La cara, el gesto, como si fuera la primera vez. Lucía piensa que es bastante feo en realidad, y se ríe. Las chicas tienen razón. Y sin embargo ella lo ve tan atractivo, diría casi que hermoso. Las manos de Lucía se rozan los pechos, bajan lentamente hasta quedar entre sus muslos. Ella sigue observando. Lo ve, con su sonrisa forzada, y puede escucharlo diciéndole amore, amore mío, para después cagarse de risa. Lucía se saca la sábana con los pies y empieza a tocarse muy despacio. Le gustaría cerrar los ojos pero necesita seguir mirándolo. Escucha la llave de luz del baño. Se sobresalta. Quiere seguir pero sabe que mejor no. No tiene sentido, sería algo mecánico y vacío si él la viera. Oye los pasos acercándose por el pasillo. Guarda la foto en el cajón de la mesa de luz y vuelve a taparse, un poco agitada. Hernán entra al cuarto en calzoncillos y chorreando. Se acuesta en la cama así, todo mojado. Lucía se aleja hacia su borde de la cama. No aguanto más este calor, dice Hernán. Lucía se queda callada.

─ En un rato me ducho de nuevo, ¿vos qué hacías?

─ Nada.

─ Mentira. Te vi cerrar el cajón cuando entré. ¿Qué escondiste ahí, pendeja? – pregunta Hernán en tono de burla.
─ ¿La foto de un amante? ¿Una carta de amor?

─ Qué pelotudo. ─ Lucía hace una pausa. ─ Bueno, en realidad sí, algo así.

A Hernán le cambia la cara y se le borra la sonrisa.

─ Me estás cargando, ¿no?

Lucía se levanta de la cama y sale de la habitación. Habla gritando desde el pasillo.

─ Voy a darme un baño, dejame tranquila un rato.

Hernán se cruza en la cama y abre el cajón de Lucía. Mira sin entender. El de la foto es él. Tres años atrás, con mucha menos panza, el pelo más largo y unas bermudas imperdonables. Quiere acordarse dónde le sacaron la foto y no puede. Pero cree entender. Tenía tres años menos y con Lucía recién empezaban a salir. Iban juntos a todos lados, cogían como conejos, discutían horas sobre cosas que no le importaban a nadie. Ni pensaban en casarse, pero estaban seguros que iba a ser para toda la vida. Se hicieron promesas en Villa Gesell, en Villa Crespo, en el 146, en la cola del chino, en la rotisería de la vuelta. Ahora tampoco estaban casados, y había pasado un tiempo, aunque no era tanto. Tres años después ella seguía enamorada, pero de otro tipo. Hernán se acomoda el calzoncillo y se seca la transpiración de la frente con la funda de la almohada. El departamento está en silencio. No se oye el agua cayendo en la ducha. El pasillo está oscuro. El calor se vuelve insoportable. Hernán necesita sentir el contacto con el agua. No quiere enfrentarse con Lucía, pero se levanta para salir de la habitación. Llega hasta la puerta, va a dar un paso. Algo lo frena. La puerta entreabierta del baño, la luz apagada, un gemido, placer o dolor, en la voz de Lucía.

sábado, 11 de julio de 2009

esta noche!

palabras enredadas
domingos 22 hs
hoy: Hernán Ronsino presentando su novela "Glaxo"

jueves, 9 de julio de 2009

Multiculturalismo in Congreso

Que sería de mí

sin el supermercado chino

cruzando Entre Ríos.

Hubiese desperdiciado

ciento ochenta pesos

si no fuera por el zapatero

chileno

que me emparchó el descosido

de una bota Palermo Soho.

No habría llegado nunca

a las playas del Cabo

con mi shorcito agujereado

que arregló la costurera rusa

de la otra cuadra.

El verdulero santiagueño

bromea con Frida,

que es peruana,

y entre los dos intentan

que les dé mi teléfono

para engancharme con uno

con plata

que vive en mi mismo edificio.

Y todo eso

sin mencionar

que nunca tuve un lavarropas

y es el lavadero chino

sobre Moreno

el que me deja los blancos

cual blanco Ala

y los colores sin desteñir.

Ahora me parece

que me gustaría

tener un novio

extranjero.

sábado, 4 de julio de 2009

mañana!

Empieza palabras enredadas en ciclop radio!!!
Domingos de 22 a 23 hs
Conducen Marcela Marcelli y Marina Gersberg

miércoles, 1 de julio de 2009

este domingo!

Libros editoriales independientes reseñas estallidos personajes lecturas publicaciones
secretos autores lectores enriedos comedia tragedia letras entrevistas
silabas canciones novelas sueños cuentos ficciones utopías
relatos crítica policiales difusión memoria viajes
mentales destellos lucidez probabilidades crisis
poesía independencia bocas fanatismos
verbos desencantos sutilezas
brutalidades fragmentos

todo enredado!

palabras enredadas domingos de 22 a 23 hs www.ciclopradio.com.ar