Primeras palabras que aprendí: tancat per vacances - bon dia - fins demà - adeu. Primeras palabras que usé y no entendieron: subte - duraznos - cuadras - pollo (pronúnciese “posho”) - colectivo. Cantidad de cuadras (calles) caminadas hasta encontrar un departamento (un piso): entre trescientas y quinientas. Cantidad de avisos de empleo a los que me postulé: ciento cuarenta y cinco. Aceptados: cuatro (tres entrevistas fallidas y un rechazo por no tener listos mis papeles). Amigos argentinos con quienes discutir las mismas pequeñas tragedias personales, incluso hasta el hartazgo: por lo menos veinte (casi todas parejas). Métodos de comunicación con la familia: cuatro (teléfono, e-mail, chat y llamada por Internet). Llantos de variada intensidad tras cortar la comunicación con mi madre: todas y cada una de las veces. Exclamaciones onomatopéyicas del estilo “ahh”, “uhmm”, al probar el primer asado en siete meses: muchas, formando un eco interesante con las de los demás comensales. Expresiones de felicidad después de probar mi primer mantecado (una tarde de invierno, cerca de navidad): entre diez y quince. Una imagen imborrable: el edificio central de inmigración con sus dos filas de gente extendidas en direcciones opuestas; una extensa, superpoblada, maltratada, infinita (extracomunitaria); otra cortita, con buenos modales, cómoda, acelerada (comunitaria). Nombres odiados: Jordi, Montse. Nombres apropiados: Manel, Gemma. Sensación de nostalgia, incluso por cosas que jamás había conocido: aproximadamente una por semana, al comienzo, luego descendiendo paulatinamente en cantidad e intensidad. Horas sentada contemplando la belleza de la plaza de San Felip Neri: ciento veinte, por lo menos. Nuevas (imprescindibles) costumbres adquiridas: una caña después del trabajo - las patatas alioli - Andreu Buenafuente - caminar por el Montseny - Isabel Coixet. Frases improbables, efectivamente oídas: bastantes, pero solo dos memorables (“era chileno y encima judío, por suerte vosotros sois diferentes” - “allí, en tu país, ¿hay presidente o es lo mismo que los Estados Unidos?”). Hombres que amé: uno. Mujeres a las que amó el hombre que yo amaba: dos. Cantidad de tiempo que sobreviví sin ir al analista: seis meses. Costumbres de difícil acceso imposibles de erradicar: el asado - la depilación con cera - las empanadas de carne cortada a chuchillo - las películas en versión original subtitulada - los alfajores de maicena. Sucesos acontecidos a gran velocidad y sin previo aviso: separacióndiscusiones compartirpiso nohayaumentodesueldo tristezaincertidumbre
elinevitableregreso
Conclusión: ____________________ (completará cada lector el espacio en blanco)
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